Gag

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Es un “golpe còmico” que no se espera. Puede ser visual, verbal o sonoro.  Esta situación corta, en general, busca hacer reír mediante el efecto sorpresa. Es tan importante en la historia del cine que durante muchos años ha existido en Hollywood la profesión de “gagman”, que era el encargado de crear estas ocurrencias. En las películas cómicas estaba al lado del director para improvisar  durante la misma acción del rodaje.

En su primer período histórico, el gag como un puro cambio de dirección, constituyó una etapa de exploración primitiva de las posibilidades que contiene. El resultado lógico de 
este período fue la acumulación intensiva máxima de Gags en el menor tiempo posible.

La historia confirma el papel del Gag como una de las formas de resistencia visual más poderosa de la cultura contemporánea, que cuestiona los valores narrativos y simbòlicocos a través de la posibilidad cómica. Personajes respetables representando el poder suelen ser puestos en aprieto o ridiculizados, para el regocijo del público, como el solemne banquero o el policía que resbalan al pisar la cáscara de una banana y caen al suelo estrepitosamente, perdiendo con ello toda su dignidad.

Cualquiera que haya trabajado el Gag, por pasión o por azar, entiende esa ambigüedad festiva de lo divertido, que no solo se expresa a través de la risa sino que puede conducir a la ruptura del sentido esencial, pero siempre desde lo excepcional, lo insólito y lo ingenioso. Palabras exactas que el gran maestro del gag, Buster Keaton, utiliza para definir el formato de Slapstick.

El Gag visual requiere una construcción que se basa en tres grandes dimensiones, tiempo, espacio y movimiento; estos ligados a la narración, juego y sentido. Aunque cada Gag pueda presentar infinitas variantes, podemos armar con los conceptos propuestos anteriormente una ”fórmula” básica:

Espera, anticipación y sorpresa. Así, el primer tiempo presenta la construcción de una espera, el segundo muestra cómo esa fase de espera se convierte en anticipación al ser repetida, y el tercero transforma la anticipación en sorpresa variando el resultado de la acción. Para la anécdota, y para evocar ese sentido de la preparación del Gag, Keaton había construido en su casa una máquina monumental para romper nueces. Al final de un recorrido minuciosamente regulado, la nuez era depositada sobre una especie de yunque que golpeaba un enorme martillo, justo al lado de la nuez. 

Si a  la inversa de lo cómico, el Gag perturba profundamente el mensaje para desembocar de inmediato, y de modo inevitable en “absurdo”, nunca lo hace de manera gratuita. La gracia está en complicar ese esquema básico en diferencias, orden y desórdenes con un “giro culminante”. Como fenómeno de ruptura debe analizarse desde el punto de vista de aquello que quiebra, es decir, desde el punto del discurso y la lógica en que juega como elemento perturbador y así revela una lógica que ya contenía pero que aún no estaba explicitada. Paradójicamente, el gag descubre mucho más aquello que destruye que aquello que construye… la caducidad de la lógica que creíamos universalmente válida.

A través de la inspiración, los gags dejan de ser golpes aislados para integrarse en un conjunto armonioso y coherente que adquieren una variedad de matices casi musicales que lo elevan a expresión artística. Aquí es donde el término gratuidad propio del chiste superficial puede devenir en poesía.

Publicación desarrollada por Lucas Maíz

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