Técnica de improvisación teatral

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En 1979 el británico Keith Johstone publica «Impro, improvisación y teatro», tal vez ese sea uno de los primeros escritos sobre una técnica que dos décadas antes había comenzado a insinuarse en Europa. Una novedosa perspectiva sacó a la improvisación del lugar que convencionalmente ocupaba; una etapa inicial en el proceso creativo. Había vuelto (luego de siglos sin Comedia dell’Arte) la hora de mostrar a la improvisación como hecho artístico final, como resultado.

Avanzar en esa propuesta implicó establecer una estructura con códigos y pautas en común entre los actores improvisadores, en definitiva; una técnica. Ya no se hablaba de «ensayos», sino de «entrenamientos», se modificó hasta la postura física de los actores en bambalinas que ahora debían estar constantemente atentos para salir a escena, agazapados. Conceptos de la jerga deportiva ganaron lugar en consecuencia a lo que sucedía, surgió un «teatro deportivo». Numerosas compañías tomaron la técnica e hicieron distintos espectáculos por Europa. 

Mientras tanto en Canadá (Quebec ’77) tuvo origen un espectáculo que no tardó en extenderse por todo el mundo: el Match de Improvisación. La puesta escénica es idéntica a la del hockey sobre hielo: dos equipos de seis actores – jugadores cada uno, un árbitro y ayudantes, una pista (patinoire), un reglamento que supone sanciones a las infracciones, un cotejo que finaliza con ganadores y perdedores. En el Match los encargados de determinar el resultado de cada partido (función) son los espectadores, que votan al final de cada improvisación. Yvon Leduc y Robert Gravel utilizaron la técnica de impro combinando perfectamente el teatro con el deporte en el Match: ellos son los creadores de ese espectáculo.

Una palabra que puede resumir toda la Técnica de Impro, esa palabra es «Sí».
La aceptación permite que puedan nacer historias que no existen hasta que se cuentan (actuándolas, escribiéndolas, recitándolas,…) Y que una vez contadas son irrepetibles. 

Aparentemente fácil, aceptar metódicamente se constituye en todo un desafío teniendo en cuenta que estamos constantemente atravesados por la competencia y la negación. Decir que sí abre puertas al delirio. Dramáticamente hablando, la historia prevalece al conflicto. El descubrir la técnica produce estupor y asombro en quienes se inician, llevándolos inmediatamente a un disfrute en los talleres de teatro.

La escucha, la capacidad de recibir y sugerir propuestas (motores), la capacidad de adaptación, la incentivación de la imaginación, son elementos fundamentales a trabajar desde la aceptación. 


Publicación desarrollada por Carolina Calema.

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Cuando comencé mis estudios de Mimo una de mis preocupaciones iniciales fue conocer acerca de su surgimiento como género autónomo

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